Esta es nuestra historia...

La Junquera, tierra de juncos y olivares, campos vivos, salvajes y esplendorosos, tierra de nadie, deseada por todos, de naturaleza y descanso, de añoranza, donde los pajaros trinan con la fuerza de una ilusión cumplida.

 

La Fuente de La Junquera, zona bañada de olivos y olmos, ubicada en la zona Sur de Zaragoza, en el término de Alfaz, herencia adquirida de los árabes, con historias que nos cuentan la plenitud de un tiempo que se fue, que es y será fuente de vivencias y añoranzas.

 

Ya contaban nuestros mayores que en la ribera abundaban los olivos y viñedos, que tras dias de duras jornadas de trabajo se detenian ante el rio Huerva, en aquel entonces bullicioso y magnanimo, ostentoso y apoteósico, que llenaba de vida los verdes parajes y entregaba ratos deliciosos de sosiego y desahogo.

 

Una época en que la Fuente de La Junquera estaba rodeada de esplendorosos juncos y la ribera del río tenia a su margen grandes arboledas de olmos, de los que accidentalmente aun conservamos unos pocos.

 

Asi nació el Merendero La Junquera, en el año 1956, en su pintoresco paraje, ofreciendo gaseosas, refrescos, meriendas y vinos de la tierra a quiénes apreciaban aquel lugar.

 

Qué tiempos debían ser, que la gente aún rememora las aguas salvajes y claras, propicias para la pesca de ricos cangrejos autóctonos de la zona, carpas, barbos y anguilas, donde se bañaban en las grandes y propicias pozas y descansaban tomando la deliciosa gaseosa del Sr. Justo.  Época en la que La Junquera y su Merendero se dieron a conocer y se hicieron famosos por sus bellos parajes de la ribera y por su exclusiva fuente, invitando a todas sus gentes, de aqui y de allá, a disfrutar de un lugar como pocos quedaban.

 

Era tal la lindeza del lugar, que los fines de semana, se veían grandes grupos de gente haciéndose un hueco en aquel paraíso, para merendar y disfrutar de un alegre día en el campo en los aledanos de la fuente, que según cuentan emanaba agua milagrosa por su caño, prodigiosa para la salud, aunque ya se sabe que cuando algo es milagroso, lo único que hace falta es tener la fe necesaria para sanarse.

 

Actualmente y con la evolución de los tiempos, el río no es lo que era y sus paisajes estan en un segundo plano. ¿Qué pensarían nuestros mayores al ver su paraiso conquistado?. ¿Qué futuro le espera?

 

Nosotros hemos procurado recuperar, en la medida de lo posible, esta tradicion, habilitando una zona para invitar a todo el mundo a revivir aquellos años que tanto hicieron disfrutar a nuestros antecesores, e intentando rememorar aquel paraiso que esta comenzando a resurgir. Confiemos que perdure su paz y serenidad y que en un futuro mejor, lleguemos a conservar este eden tan mimado como en su plenitud.

 

Esperamos satisfacer nuestro deseo y el de todo aquel que viene a contarnos sus anecdotas y las de sus abuelos, que no son pocos, e invitamos a quien no lo conocio a que forme parte de esta aventura.